De nada sirvieron los múltiples emails, la movilización del pueblo, que al tercer intento comenzó el derribo del ya, emblemático depósito de aguas que, a partir de ahora será un recuerdo para muchas de nuestras generaciones.
Simplemente decir que si tan peligroso era, si había tanto peligro de caer en cualquier momento en las casas de los vecinos, de derrumbarse de la noche a la mañana, etc. ¿ Por qué cuando recibieron ese informe que informaba en el estado en que se encontraba el depósito no pusieron un perímetro de seguridad y lo derrumbaron al día siguiente? En la imagen podemos ver lo que consiguieron hacer en una mañana por no decir en todo el día.
Ahora sólo nos quedan recuerdos...al menos estos nadie nos los quitan.
Hoy será la última vez que el depósito este en pie. Con el se va parte de nuestra historia, de nuestros recuerdos, se va también la caseta en la que tantos y tantos besos dimos. Cuando regrese a mi pueblo ya nada será lo mismo. Gracias Alcalde por seguir destruyendo cada rincón emblemático de nuestro pueblo, y gracias también por hacer oídos sordos a los casi 500 jóvenes (entre Tuenti y Facebook) que decimos NO al derribo del depósito así como también a todas aquellas personas que se han presentado en el ayuntamiento para exponer lo mismo.
A los jóvenes que se han movilizado, a los que habeís dado vuestra opinión, a todas las personas que han ido al ayuntamiento, a todos los que no teneís internet pero estaís en contra del derribo, a los que no os habeís dejado engañar a pesar de que vayan puerta por puerta diciendo que un día se cae en sus casas, a los vecinos de Santa Marina... Gracias, Gracias y mil Gracias por la respuesta obtenida. Por primera vez he sentido que el pueblo estaba unido y sobre todo los jóvenes de nuestra localidad. Mil gracias.
Hoy escribo mi última entrada como ERASMUS, como estudiante. Aunque oficialmente mi año ERASMUS terminó el 30 de julio, siempre pensé que realmente sería en el momento que dejará Oldenburg para regresar a España. Y así es, después de 10 meses y medio, de 46 semanas, de 330 día, pongo fin a esta etapa de mi vida.
Me encantaría poder plasmar tal cual ha sido mi vida aquí, cuales han sido mis sentimientos, mis experiencias, mis frustraciones, mis viajes, mis aventuras, mis alegrías y mis penas; pero hacerlo en unas pocas líneas me resulta imposible.
Un año académico fuera de tu país, es una experiencia única e irrepetible, que te hace crecer como persona, que te hace ver las cosas de otra manera, que te enriquece día a día, semana a semana y mes a mes. Conoces a personas de otros país, convives con culturas diferentes y aprendes, aprendes y mucho, tanto de la cultura como de las personas. Te sientes feliz con cualquier pequeño detalle, con una simple mirada, con un simple gesto. Vives el momento como si fuera el último de tu vida. Eres más sensible hacia ciertas cosas, pues estar lejos de los tuyos a veces es complicado. Tu sonrisa es inmensa y tus ganas por conocer cosas nuevas no cesa. La curiosidad se apodera de ti e indagas por todos los sitios. Sueñas con un mundo de ilusiones posibles de realizar. Haces cosas que jamás pensaste hacer, te adaptas a las circunstancias. Pequeños detalles que antes eran un mundo para ti, dejan de tener tanta importancia y se convierten en secundarios. Disfrutas de la vida como nunca antes lo habías echo. Te llevas miles, miles de recuerdos.Haces amigos de diversos lugares del planeta, y creerme, son amigos, da igual la distancia que os separa sabes que estaréis unidos para siempre y las despedidas son muy duras. Las lágrimas son de felicidad por todo lo que estas viviendo por todo lo que esto conlleva hacia tu persona, no son lágrimas de dolor ni de pena. Sabes quienes estarán a tu vuelta con los brazos abiertos como si nunca te hubieras ido. Piensas y deseas que la vida ERASMUS no termine nunca, que sea para siempre, que dure más tiempo, que te dejen absorber todo esto más. Pero por desgracia, todo tiene un fin; tiene un fin como la vida misma y aquí estoy sentada en el aeropuerto a la espera de coger mi avión con rumbo a España para poner fin a otra etapa, que sin lugar a duda me ha cambiado la vida, pues a partir de hoy hay un antes y un después en ella.
Parece que agosto es el mes maldito, el que no quiere que disfrute de la gente que quiero, el que me quita de seguir viendo a mi gente y sobre todo el que me niega despedirme para siempre de las personas que han marcado mi vida.
Hoy me duermo con una noticia triste, me duermo sabiendo que no volveré a ver a esa mujer que tanta energía y vitalidad tenía. La que cuando llegaba a casa de trabajar allí estaba ella para preguntarme que tal me fue el día, la que cuando salía de fiesta siempre me decía "¿ ya vas?", la que cuando me ponía mi traje de jotas siempre me preguntaba que adonde íbamos a bailar, la que siempre, siempre se preocupaba por mí cuando me encontraba fuera del pueblo y que cuando regresaba siempre me daba un abrazo y un beso muy fuerte, sobre todo este año que se alegraba como la que más por vivir en Alemania y me animaba a que fuera feliz.
Se va la mujer que siempre iba a dar sus paseos, lloviera, nevara o hiciera sol, la que se sentaba con todas las vecinas para compartir penas y alegrías, la que me apoyo en momentos duros de mi vida, la que me ha visto crecer hasta hoy.
Se va alguien a quien he querido y quiero, pues formaba parte de mi día a día, alguien que será imposible de olvidar.
Se van 93 años llenos de vitalidad, energía, alegrías, lloros, despedidas, guerra, lucha, constancia, risas...
Sirvan estas líneas para un pequeño homenaje hacia su persona.
…así es como me encuentro. Aun no me lo creo, han pasado ya diez meses desde que comencé esta andadura por tierras alemanas, y todo lo bueno tiene un final. Odio las despedidas, no valgo para despedirme de la gente a la que muy probablemente no vuelva a ver en mi vida. Sabía que esto pasaría y que sería duro, pero no pensé que fuera tanto. Soy de las últimas en irme y el ver como todos mis amigos se van poco a poco es muy difícil. Pero, me llevo un montón de recuerdos e intentar explicar esta experiencia es pocas líneas es muy difícil. Mi maleta se va llena de recuerdos maravillosos e imborrables, con muchas risas y lágrimas, pero sobre todo cargada de grandes amigos que será imposible de olvidar
Mi pequeño homenaje en forma de nombres a mi familia en Alemania, Gracias a todos…
...y es ahora, cuando puedo decir (tras haber enviado las notas a España) que soy oficialmente una nueva Diplomada en Educación Social. Cuando era pequeñita, siempre decía..." cuando sea mayor y tenga mi carrera universitaria, haré tantas cosas..." y siempre veía este momento como muy muy muy lejano y aquí estoy con una Diplomatura bajo el brazo. Para muchos a penas significa nada, pero para mí , es la ilusión y el sueño que tenía cuando era pequeña y el hacerlo realidad me colma de auténtica felicidad.
...es el mes del buen tiempo, pero también el mes de las despedidas, La vida Erasmus se va terminando. Si en enero comenzamos a despedirnos de los que sólo iban a estar un semestre, ahora tocan el turno a las despedidas definitiva.
El primero ha sido Luca uno de mis tres hijos adoptivos ( es una larga historia), y así poco a poco y sucesivamente se irán yendo, siendo lo más duro verles marchar uno a uno, sin apenas tener tiempo para reaccionar. De aquí, me iré la última con muchos recuerdos en mi maleta difíciles de olvidar, con experiencias únicas e irrepetibles que me han hecho crecer como persona y sobre todo, con amigos que no podré olvidar jamás de los cuales, a muchos de ellos no volverá a verlos nunca o bien por la distancia o simplemente el paso del tiempo hará que perdamos el contacto. Pero de todos, me llevo algo muy importante y que ha marcado un antes y un despúes; LA VIDA ERASMUS que tanto nos ha gustado y que por casualidades de la vida, hemos podido disfrutar juntos.
A todos ellos GRACIAS por formar parte de mi corta, pero larga vida.